Que es la recogida de antiguas etiquetas: Es una colección ordenada de etiquetas de vino, de licores y de otras bebidas datadas en los últimos decenios de 1800 hasta los primeros decenios del 1900.

Características de las antiguas etiquetas: No se pusieron nunca en las botellas; por este motivo conservan su estupendo color. A pesar de contener el nombre de la bebida, no presentan el nombre de la marca ( hace un siglo pocas fábricas incluian en sus etiquetas su nombre cuando les hacian un pedido). Se presentan con una interesante característica cosmopolita, pués se imprimieron en diversos establecimientos europeos y contienen ilustraciones relativas a temas de los cuatro continentes.

Las cromolitografías de finales del 1800: La serie pasaportes y la serie billetes (dinero), que seguramente salieron del establecimiento Bognard de Paris, de difícil atribución artística (parecen obra de H. Daumier), contienen los motivos de las figuras que apasionaron a los coleccionistas de hace mas de un siglo, son ejemplares esplendidos de excelente conservación. Aquí podemos hablar de etiquetas de oro (Gold labels), mas que de Old labels.


- Interesante documento del procedimiento tipográfico y del lenguaje publicitario.
- Agradable testigo de la historia de las costumbres y de la sociedad de hace un siglo.
- Gracias a la habilidad ilustrativa y al esplendor cromolitográfico, estas estampas pueden colgarse en la pared de una habitación y meterlas en un álbum.
- Base de referencia histórica por cada colección, incluso moderna, de etiquetas de vinos y licores.
- Decoración de enotecas, sedes y locales representativos.
- Indicadas para exponerlas en mansiones o grandes casas, como piezas que pueden ser expuestas en el "hall" o en la pinacoteca del edificio.

LISTA DE PAISES QUE APARECEN COMO ELEMENTOS ILUSTRATIVOS:

EN LA SERIE PASAPORTES
-Austria- Bélgica - Brasil - China - Francia -Inglaterra - Italia - Prusia - Rusia - España - Estados Unidos - Turquía.
EN LA SERIE BILLETES
-Argentina -Bélgica - Canadá - Francia - Japón - Italia - Holanda - Portugal - Prusia - España - Estados Unidos - Turquía.

Cartas y atestados: THE BRITISH MUSEUM, BODLEIAN LIBRARY , RACCOLTA DELLE STAMPE BERTARELLI , BIBLIOTECA NAZIONALE, GABINETTO DISEGNI E STAMPE GALLERIA DEGLI UFFIZI

 

Breve historia sobre las etiquetas de vinos y licores

Antiguos contenedores: ánforas, odres, butticule, albarelos.
Entre el material arqueológico se han encontrado ánforas con frisos representantes pampini y racimos de uva, pero tales intervenciones artesanales tuvieron más una función decorativa que classificativa. A diferencia de las ánforas aceiteras que sólo fueron usadas una vez porque los recipientes, usados repetidamente, resultaron malolientes, las ánforas de vino pudieron ser usadas más veces; luego la denominación de origen pudo variar. Debido a ello los contenedores de creta fueron contraseñados con trozos de carbón o yeso que ocasionalmente indicaron la fecha y el lugar de origen.
Los antiguos también usaron un contenedor de sustancia orgánica: el odre. Este fue prácticamente una piel vuelta de animal (la más dadas son cabra o cabrito). Cerrada en sus aberturas y con el pelo vuelto al interno (la pelusa retuvo la hez, además de ser un buen coibente, fue apto sea para conservar que para transportar el líquido, en efecto el odre pudo ser también puesto sobre la grupa de un giumento. El Evangelio habla de este contenedor cuando sugiere de poner el vino nuevo en odres nuevos. El nacimiento de las etiquetas tiene un antecedente histórico y lógico en su soporte natural: la botella. A este punto hace falta precisar que la botella de vidrio sigue a la a siglos de distancia de la botella de madera: contenedor hecho de pequeñas duelas llamado por los latinos butticula(parva buttis).
Una mención particular la merece el arborello: maceta de cerámica de forma cilíndrica usado por das les boticarios y destinado a contener medicinales.
El albarelo se identifica de algún modo con la etiqueta; en efecto sobre la superficie convexa de la cerámica presenta una inscripción circundada por un friso decorativo; se puede decir que la etiqueta nace justo de aquí.

Los primeros indicadores de papel: cartigli, bottelli, polizzini.
El pergamino y el papiro fueron el primer soporte de la escritura manual.
Fueron oportunamente usados como pergaminos, legajos o rollos a menudo, atado con hilo bramante al cuello del recipiente. El empleo del papel, introducido en Europa por los árabes, en un primer tiempo fue reservado a los documentos más importantes.Y Gutemberg con la invención de las escritura estava todavía por nacer. El empleo del papel encuentra una gran expansión.
Existieron contenedores de cuero; este material pudo acoger una impresión a fuego que bastó a probar el origen y la calidad del contenido.
El arte vetreo, que produjo solamente objetos de lujo por muchísimo tiempo, empezó a destinar a las bebidas las primieras ampollas de vidrio. Ya al principio del siglo XVIII comparecen las primeras etiquetas impresas que son llamadas en Italia polizzini: pequeños documentos de garantía que certifican la calidad y la cantidad de la bebida con indicación de la Casa productora. Escudos de armas y emblemas acompañan los frisos del polizzino. Otro antecedente de lo que llamamos etiqueta es el bottello.
El bottello es un producto de trapiche: prácticamente una pequena faja contorneada por frisos esenciales que indicaba el año de la vendimia, el nombre del productor y la denominación de la bebida. Bottello una voz onomatopéyica que vuelve a llamar el golpe que el trapiche produce en el momento de la impresión.

La llegada de la etiqueta real: etiqueta, étiquette, label
Por muchos siglos la palabra etiqueta fue destinado a indicar no sólo un ceremonial de corte en España, pero también en Francia y en Italia. Estar a la etiqueta significó sencillamente atenerse a las reglas de un comportamiento aristocrático. Sólo despues, la palabra dio a designar la etiqueta que se hace adherir a un recipiente.
Esta se convirtió en atestado de garantía y ancla propuestas comercial. Se puede leer en una etiqueta antigua: para prevenir las falsificaciones de este producto, advertimos que nuestras etiquetas serán señaladas por nuestra sigla y que las botellas desprovistas de ella no merecen alguna mención.
En las primeras décadas del 800, con el multiplicarse de los productos sube el número de las etiquetas y el gusto figurativo se suma, sin reemplazarlo, a aquel decorativo; no sólo frisos tipográficos pero también figuras y vistas de paisajes.
Para representar concretamente la potencia y la fuerza se traen desde la mitología las figuras de Júpiter, de Venus y de Marte, de la historia y hasta de la crónica las de soberanos, de chicas y de guerreros. Paralelamente comparecen inscripciones cada vez más declamatorias: néctar del pontífice, licor de romero, coñac Napoleón etc...

Afirmacion de la prensa cromolitografica: chromos y passpartout
Usted puede decir que la cromolitografía puso el color a la etiqueta que conoció casi enseguida su apogeo; quizás esta etiqueta que nosotros llamamos etiqueta alcanzó su resplandor entre el fin del 800 y los principios del 900.
En las etiquetas cromolitograficas, que llamaremos cromos, es evidente la maestría del impresor y aquella del artista. En el procedimiento antiguo de la cromolitografía, los planes del dibujo y los colores fueron reconducidos de 12 o 13 piedras, correspondientes a un mágico arcoiris de luminiscencias. La decimotercera piedra fue empleada para decorar estas minúsculas obras maestras de un fondo de oro, en este caso la etiqueta hace pensar en las miniaturas medioevales. A menudo, con última tirada, se añadía una sutil capa de laca que puede explicar el intacto resplandor de estos productos. En el proceso de esta prensa no fue posible utilizar los carácteres tipográficos; estos fueron sobrepuestos sucesivamente a través del proceso tipográfico. Siempre en este período asistimos al triunfo del passpartout: se trata de una misma viñeta empleada para licores diferentes. Un grande comprimido tipográfico creó una serie de etiquetas; éstas fueron distribuidas a muchas imprentas, que se ocuparon de imprimir sobre ellas el nombre de un vino o un licor según la solicitud del cliente. Ocurrió que la misma viñeta compareció para ilustrar productos diferentes de muchos países. De algún modo la etiqueta fue el resultado de un producto ensamblado. Dibujos y color creados en París, Berlín y Milán distribuidos por toda Europa en estamperías que añadieron tipográficamente indicaciones de la bebida y denominaciones del productor. Prácticamente un cambio de productos de base entre las principales imprentas europeas.

Nacimiento de un coleccionismo: los cromos de los grandes almacenes
Fue el tiempo en que la “ Bonne Marchè” hizo asuntos de oro empleando cromos que fueron coleccionados en París y fuera de París; la Liebig, acogiendo la lección publicitaria, vendió extractos de carne regalando sus rebuscados cromos. Los productores de licor se llevan bien con ellos y prácticamente pegan estos cromos sobre sus botellas. La imprenta Bognard de París, sobre comisión de la Liebig, produce 12 cromos reproduciendo 12 pasaportes y les ofrece al mismo tiempo a la industria de los licores, que los emplea como etiquetas haciendo de ello una llamada de colección. El cliente, que es potencialmente un coleccionista, trata de procurarse de todos modos las 12 botellas que llevan los pasaportes. A la serie dichosa de los 12 Pasaportes, correspondientes a 12 Países, se añade la de los Billetes, tres de ellos son dedicadas a Francia.
Las naciones más importantes son representadas en estas dos series. Se entiende la dirección publicitaria de estos productos es destinada a los coleccionistas de bastantes países. La etiqueta se propone como ofrecida promocional: no es específicamente una publicidad del producto, pero un presente destinado a contentar quién lo adquiere.

Un espejo que retira una sociedad: expresión de una época
De la última década del 800 hasta la Primera Guerra mundial se desarrolla un período que habría influenciado no solamente el clima social y artístico de Francia, pero también el de otros países: la Belle Epoque. El hecho más representativo de este fenómeno social probablemente es del espectáculo cabaré descuidado y un poco desenfrenado y el de los teatros, los teatro alegres au Blvd, que representa a menudo una comedia satírica, pero falto de valencia social. Este cuadro lo hallamos reproducido en las etiquetas de este período. Nos presentan una sociedad culta en el su espontáneo comportamiento frente a la realidad: expresan el gusto hacia todo lo que es agradable, fuera de lo ordinario y ancla el rechazo de los aspectos inquietantes de la vida.
Las etiquetas de los licores de este período son estéticamente apreciadas. La temática vuelve sobre temas recurrentes: la elección de escenas caricaturescas, satíricas y el gusto por lo exótico. Artistas como Pierre Lotì habló en sus obras de hechizos del Mediano Oriente y las playas de la Polinesia y el Caribe: he aquí un tema de evasión espacial. La evasión se convierte en tormenta y es desarrollada por la representación de escenas que reflejan el lujo de la antigüedad clásica.
Sucesivamente y en concomitancia de la Belle Epoque el estilo floral estalla: el liberty. El liberty introduce en las etiquetas sus cuerdas de cítara, los tallos, las hojas y las corolas de amapola. Se rompe la geometría de los frisos marginales y las mismases inscripciones, presentan con carácteres de fantasía, toman acentos de languidez: rosoli de rosa, licor de hada etc..

La etiqueta moderna: publicidad de un producto comercial
A partir principio del siglo pasado se afirma un nuevo proceso de prensa que permite presentar una etiqueta que asocia los carácteres tipográficos con el color: la quadricomia. Aquí el clichet reemplaza la piedra. Cada 4 o 5 impresiones tipográficas se consiguen amasijos de colores que otorgan a la etiqueta un radiante aspecto. Las etiquetas de este período se reconocen de las pequeñas rebabas de las diferientes tintas y todavía de ligeros relieves producidos por ratería. La ratería, usada por los maestros tipógrafos, era un relieve de papel que el artesano creó para dar evidencia a las inscripciones presentes en la etiqueta. El resultado de estos productos todavía es excelente. Con la llegada de la compensación se introduce un procedimiento más apresurado; pero no se trata más que prensa directa. Los colores son más opacos; el negro vuelve al gris: la etiqueta se vuelve más comercial pero, desde un punto de vista estético, menos apreciable. Entre las etiquetas de los períodos anteriores y aquellos actuales, a menudo està la diferencia que existe entre un cuadro al óleo y una simple acuarela. Por ello muchos productores solicitan una prensa directa que comporta costes más elevados pero resultados realmente satisfactorios. Las grandes Casas productoras de licores prefieren prometer la imagen originaria, aquella misma que compareció desde el principio, y en tal modo quieren insinuar el prestigio atado a la antigüedad de su producto. La prensa, esmerada y advenediza a menudo de relieves de oro, otorga a sus coñacs un aspecto soberbio y cautivador.

Etiquetas de vinos: producido comercial y ahora propuesta de coleccionismo
El disciplinamento jurídico, entrado en vigencia en los años '50, ha impuesto a las Casas productoras escritas adicionales que conciernen la fecha de la vendimia, la cantidad y la gradación del contenido, la denominación del productor y ancla el lugar de origen.
De algún modo se convierte en un documento. Se entiende que la etiqueta tiene que certificar algo y resultar al mismo tiempo cautivadora y agradable. En todo caso el proceso - mentón a prensa indirecta no alcanza los resultados del cromolitografia y la zincografia. La temática de las etiquetas concierne múltiples aspectos del territorio, de la crónica y de la historia. En algunos casos la etiqueta semeja humillarse hacia una injerencia política. Se encuentran vinos, también licores, que llevan curiosas denominaciones: Licor Stalin, Licor Mussolini, Vino Don Camillo y Vino Beppone. Comparecen vistas de paisajes, imágenes de granjas, de villas y de castillos, escudos de armas y escudos de armas nobiliarios que representaron ya en estas etiquetas en el siglo anterior. Para ir al encuentro de las exigencias de un coleccionismo ya consolidado, se proponen temáticas presentes en algunas series de sellos: flores, mariposas, gatos y hasta reptiles.
Tienen la sugestión de los reclamos por ello introducen un lenguaje publicitario que quiere convencer al cliente a la adquisición.

Un coleccionismo en expansión
La pasión por el producto del papel no pudo ignorar la etiqueta como producción pubblicitaria y documento de costumbre y sociedad. Ya al final del 800 los compradores de vino y licores pudieron adquirir cromos, presentados como versión de etiqueta. Resulta que en este período se iniciò un fuerte interés coleccionistico hacia los cromos que empresas productoras de carne, de chocolate y de bebidas donaron como ofrecida adicional a quien adquirió estos productos. A partir de la segunda mitad del siglo pasado los coleccionistas de etiquetas de vinos y de licores se multiplican. El reparto de esta espesa fila es obrado con estos criterios: coleccionistas de etiquetas de licor, coleccionistas de etiquetas de vinos; coleccionistas de etiquetas antiguas (a partir del 700 hasta la primera mitad del 900) coleccionistas de etiquetas modernas (a partir de los '50 hasta nuestros días). En muchos casos las etiquetas fueron retiradas directamente de las botellas, la botella vino anteriormente inmersa en agua caliente,; pero este procedimiento se sometió la etiqueta a un estrés que incidió en el resultado final. Por esta razón el interés va por las asi llamadas etiquetas a vírgenes, es decir nunca pegadas. Muchas casas vinícolas proveen en imprimir .....en superávit un cuantitativo de etiquetas destinado al encuentro de las exigencias de los coleccionistas. Esta treta le permite al productor de actuar una operación publicitaria que devuelve una cuenta positiva en cuanto la etiqueta se integra en el álbum del coleccionista hace publicidad a bajo coste.

L.M.